Los Diablos Danzantes de San Millan

Celebración efectuada el día de Corpus Christi, cuarenta días después de viernes santo, llevada a cabo en Venezuela, especialmente en los estados centro costeros, por las cofradías del Santísimo Sacramento para honrar la imagen del cuerpo de Cristo. Esta procesión religiosa la realizan un grupo de bailarines disfrazados de diablos que danzan por las calles del pueblo pagando promesas o rindiendo tributo a Dios por medio de su danza.
En San Millán hubo un tiempo en el cual esta tradición no se practicó por la muerte de viejos capataces, quienes eran los encargados de llevarla a cabo. Sin embargo, desde hace aproximadamente una década el Grupo Folclórico de Rescate San Millán inició un proceso de reinserción de la tradición entre los jóvenes con la colaboración de viejos danzantes que ha tenido muy positiva acogida entre la población. Esta nueva cofradía está compuesta por Juan Cancio Mijares que es el primer capataz oriundo de Turiamo, Lino Anzola, el segundo capataz y Florencio Mijares como el tercer capataz procedente de Patanemo. Actualmente la cofradía está compuesta por más de treinta miembros, tradicionalmente del género masculino, siendo la única representante femenina la que realiza el papel de la sayona, quien es ayudante de los diablos sin llegar a participar de los rituales. Los danzantes ingresan a la cofradía a temprana edad, por lo general por motivos de promesas ofrecidas al Santísimo Sacramento, teniendo como requisitos estar bautizados y haber recibido la primera comunión, aunque hay los casos en que las personas ingresan a la cofradía por un interés netamente cultural.
A la víspera del día de Corpus Crhisti se realiza el acto de Los tres brincos, efectuado por los capataces frente a la iglesia. Tiene como finalidad anunciar de manera solemne el inicio a las fiestas de Corpus y consiste en que cada uno de los diablos promeseros dé tres saltos dibujando la cruz. Simultáneamente a este acto se encienden las lámparas del altar de los diablos, donde se efectuará el velorio. Por la tarde la comunidad y los danzantes asisten a una charla que dicta el párroco acerca del Santísimo Sacramento. La comunidad de San Millán aguarda la llegada del día de Corpus reunida compartiendo bebidas y comidas, hasta la mañana cuando los diablos se visten para asistir a la misa en la iglesia parroquial de La Caridad, donde hacen el ritual de rendición ante el Santísimo Sacramento y luego van a la calle de espaldas, purificados. A partir de este momento comienza la frenética danza que los lleva por el casco central de la ciudad de Puerto Cabello y luego regresan a San Millán. Visitan las casas del barrio, donde son recibidos con alegría y respeto, ya que se considera de buena suerte sus visitas. La limosna que reciben los diablos es depositada en la caja de resonancia del cuatro con que amenizan la danza. Aproximadamente a las 2 de la tarde culmina la actividad, quedando la comunidad purificada y gratamente satisfecha por la fiesta realizada.

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